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  Papeles.

     Ningún ser humano puede ser llamado ilegal. Todo ser humano, por el hecho de haber nacido, cuenta automáticamente con la única legalidad real: la de la Vida. Todo ser humano tiene derecho a una vida digna, sin importar en qué lugar geográfico haya nacido, sea cual sea el color de su piel, su sexo o su religión.

     Los "papeles" son un invento del los Estados burocráticos (y todos los estados lo son) para mantener controlado, clasificado, encerrado en cárceles burocrática, al personal.

     Ilegal quiere decir "fuera de la ley". Ahora bien, ¿de qué ley? ¿Quién ha promulgado una ley que considera ilegal a seres humanos que lo único que buscan es un trabajo digno, una casa digna, educación y bienestar para su familia? Esos que dictan esas leyes, y sus leyes mismas, son los verdaderos ilegales: los que están fuera de la ley de la Vida.

     Los legisladores de este capitalismo salvaje están promoviendo la libre circulación del capital por todo el planeta pero, al mismo tiempo, prohiben la libre circulación de los seres humanos, especialmente de esas masas de pobres que son los residuos colaterales que escupe las cloacas de la globalización.

     La "libre circulación del capital" es un eufemismo cínico que trata de ocultar la verdad: la de que los oligarcas tienen el poder de comprar y vender cualquier cosa, en cualquier parte del planeta. Pueden explotar las riquezas materiales y humanas de todo el mundo y, con los beneficios obtenidos, construirse Estados-fortalezas con derecho de admisión.

     ¿De dónde viene la riqueza de Europa y de España, en concreto? Del saqueo sistemático al que sometieron durante siglos a sus colonias en Africa, América y Asia. De aquellas lluvias, estos lodos.

     Hasta hace poco la Iglesia Católica consideraba que ni los negros, ni las mujeres, ni los indios ni los infieles en general poseían alma humana. Eran sencillamente una sub-raza inferior a la que se podía explotar, esclavizar o asesinar sin ningún remordimiento de conciencia y sin tener que confesar ningún pecado. Hoy día, la Iglesia Católica ha reconocido su error y ha pedido perdón. Pero he aquí que una nueva Inquisición se levanta: la de los Estados opulentos llamados "democráticos" que niegan a miles de seres humanos su derecho inalienable a ser, a vivir, a trabajar. Les niegan el "alma democrática", la ciudadanía, los "papeles" y los convierte en material explotable.

Dokushô Villalba

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